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Sus finanzas, ¿están perjudicando su salud?

La pandemia pone en evidencia la relación entre el bienestar financiero y su salud física y mental

Por Cullen Koger | 25 de septiembre de 2020

No importa el tamaño de su cuenta bancaria, cuánto lleva en su billetera ni cuánto enterró en su jardín. La naturaleza misma del dinero es algo estresante.

Por eso es que, inevitablemente, su dinero y su salud están intrínsecamente conectados. Si bien el dinero no puede comprarle la felicidad, administrar la economía de su hogar de manera eficiente y honesta es clave para su bienestar general.

Para algunas personas, su valor personal está relacionado con su valor neto. Para otros, es algo que genera conflicto entre familiares. Y asimismo, a muchos les genera ansiedad administrar sus propias finanzas y quieren evitar todo tipo de responsabilidad.

"Sabemos que hay una relación directa entre el bienestar financiero y la salud física", comentó Alonzo Nieva, asesor de educación en planes de retiro con BOK Financial. "Si tiene dificultades financieras o problemas para administrar su dinero, puede sentirse abatido y tener consecuencias en su salud debido a una mala alimentación, el consumo de tabaco y problemas para dormir".

De acuerdo con Nieva, todo se reduce a mejorar nuestra actitud, planificar nuestras finanzas y sostener ese plan.

"Si tiene una mirada positiva y se mantiene feliz, naturalmente se sentirá motivado a hacer más", agregó. "De modo que una buena actitud puede ayudarlo a mejorar su situación financiera y así, indirectamente, notará mejoras en su salud".

Y, como con todas las cuestiones financieras,  la planificación es clave. Para comenzar puede materializar sus pensamientos acerca de sus finanzas escribiéndolos. Escribir todo es un buen paso hacia su libertad financiera y también lo ayudará a liberarse del estrés y la ansiedad.

Entender sus finanzas al verlas escritas en papel lo hará sentir menos emocional respecto del dinero, ya que al hacerlo se volverá más pragmático sobre cómo gastarlo y cómo ahorrarlo.

"Esta es la instancia en la que brindamos ayuda a nuestros clientes", afirmó Nieva. "Ayudamos en la educación y brindamos las herramientas necesarias para que las personas armen sus propios planes". "Al brindarles ejemplos reales sobre cómo otras personas han alcanzado objetivos similares, los clientes relacionan esas decisiones con sus propias situaciones", comentó.

La psicología detrás de las necesidades y de los deseos se ha vuelto aún más significativa durante la pandemia. Tenemos necesidades básicas como alimentación, vivienda y vestimenta. También tenemos que pagar nuestras facturas y cumplir con otras obligaciones financieras, como hipotecas. Después están los deseos, eso que sentimos que completa y dignifica nuestras vidas.

Es común que, en tiempos de crisis, las personas tiendan a satisfacer primero sus deseos, comentó Nieva.

"Hace poco hablé con un vecino que perdió su trabajo", contó Nieva. "Estaba sentado en su patio, disfrutando de sus nuevos muebles. En lugar de ahorrar dinero para momentos de incertidumbre, su pensamiento fue el de hacer algo por su bienestar luego de ser despedido. Fue una decisión emocional.

"Las compras compulsivas son algo irracional y pueden generar sentimientos de arrepentimiento", agregó. "Esto genera estrés y todos los problemas que le siguen".

Independientemente de la crisis, solemos gastar dinero para sostener un nivel de vida particular. El hecho de sostener una percepción superficial del mundo genera mucho estrés y emociones. Durante la recesión económica de 2008, los especialistas de BOK Financial notaron algo sin precedentes en tiempos de crisis: la gente seguía gastando dinero.

"Históricamente, en tiempos difíciles las personas solían amenizar sus gastos al sustituir sus compras por productos de menor costo", comentó Chrisanna Elser, especialista en control de calidad de planificación financiera para BOK Financial.

"En esta pandemia, al igual que en la recesión de 2008, una vez que se subsidiaron las compras imprescindibles y se satisficieron las necesidades básicas, el comportamiento de la gente tendió a ser más protector", agregó Elser. "La gente se comportó de una manera que mostraba a los demás que todo estaría bien, a pesar de todo".

Las compras en línea y los sistemas de entrega rápida ayudaron a tolerar mejor la fase de aislamiento obligatorio durante la pandemia, pero también muchas personas gastaron de manera precipitada, informó Elser. "La necesidad de compra aumenta con la facilidad de hacerlo con solo presionar un botón. Y esto puede ocasionar problemas futuros".

Cuando uno tiene que usar de manera física el dinero que tanto nos cuesta ganar, no lo gastamos tan livianamente, agregó Elser.

Por suerte, la pandemia también hizo que las personas administren mejor sus presupuestos al pensar en el bienestar financiero.

"Esta crisis permitió que las personas se detengan a pensar sobre su presente y lo que realmente es importante para ellos", comentó LeeAnn Motley, asesor de planificación financiera para BOK Financial. "Todo esto nos permitió resetearnos.

"Muchos se están concentrando más en su salud, ejercitando y alimentándose mejor, creando rutinas de trabajo en casa que sean más armoniosas", afirmó Motley. "Están creando presupuestos y usando ahorros, invirtiendo en herramientas para estar a la altura de todo. Sentir confianza sobre sus situaciones financieras les permite tener confianza en otros aspectos de la vida".

La pandemia también facilitó que las personas estén abiertas a desafíos financieros de maneras que antes eran consideradas tabú.

Si bien públicamente cuidamos nuestra imagen, en privado compartimos más, dijo Nieva. "Realmente este es un buen momento para hablar con amigos y familiares, y hacernos preguntas sobre nuestras finanzas. Ahora hay más apertura al diálogo.

"Afortunadamente, poder comunicarnos con los demás romperá las barreras que nos impiden hablar francamente sobre el dinero, de modo que todos tengamos una mirada más saludable, no solo sobre el dinero sino también de la vida en general".