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Mucho ruido y pocas nueces

De qué manera afectará la política federal del 0% de interés a ahorristas y prestamistas en los próximos años

Por Kerby Meyers | 14 de octubre de 2020

Desde 1978, la Reserva Federal del Bank of Kansas City ha reunido a los principales banqueros, legisladores, académicos y economistas en un encuentro de verano en Jackson Hole, Wyo., para debatir acerca de los problemas económicos globales.

En agosto, la pandemia reunió a este grupo de manera virtual para tratar el tema que nos concierne a todos este año: "Hacia la próxima década: implicancias en las políticas monetarias". Para iniciar el debate, el presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos, Jerome Powell, reveló el cambio más significativo en la estrategia clave del banco central desde 2012.

En lugar de establecer el tope de la tasa inflacionaria en el 2.0%, ahora la Reserva Federal apunta a un nivel del 2.0% como objetivo promedio, lo cual da lugar a un posible incremento de hasta el 2.5% durante períodos limitados. Si bien este pequeño aumento porcentual no representa mucho, el cambio sutil en la política tiene consecuencias indirectas que nos afectarán en los próximos años.

Tres semanas más tarde, el banco central compartió de manera más directa cómo serán los próximos años: la tasa de interés inmediato en préstamos seguirá siendo  de aproximadamente el 0% durante todo 2023.

"Estas medidas de reducción de tasas reflejan lo que vimos durante la crisis económica de 2007 y 2008, pero de una manera un poco más abrupta", comentó Scott Grauer, director de Administración de patrimonio de BOK Financial. "Luego de esa situación hubo tasas casi nulas durante siete años, hasta 2015.

"Dejando de lado las presiones inflacionarias extremas, esperamos que esta sea otra tendencia a largo plazo", agregó

Las bajas tasas de interés dan un giro en los mercados financieros del país a los que estábamos acostumbrados durante los últimos años. Los inversionistas y prestatarios deben considerar de qué manera mantendrán un equilibrio entre sus objetivos y la tolerancia al riesgo durante esta nueva realidad, incluso con respecto a:

Préstamos personales y negocios

Tras la pandemia, las tasas hipotecarias cayeron por debajo del 3%, lo gual generó una ola de refinanciación y disparó una fuerte demanda en el mercado de viviendas, afirmó Steve Wyett, jefe de estrategias de inversión para BOK Financial. Del mismo modo se vieron beneficiados los préstamos para automóviles, agregó, aunque las tasas de las tarjetas de crédito se mantuvieron igual en su gran mayoría.

Las tasas de interés de préstamos negocios también reflejaron una caída, por lo que muchos negocios aprovecharon para mantener sus operaciones activas durante la recesión y refinanciar préstamos antiguos con tasas superiores. 

Inversiones de renta fija

La otra cara del récord en la baja de las tasas de préstamo es la baja en el rendimiento de los bonos, y teniendo en cuenta que la base de la Reserva Federal es del 0%, los inversionistas que tienen renta fija tienen más dificultades para obtener ganancias decentes.

Como resultado, muchos asumen riesgos más altos que los usuales para generar al menos una parte de los pagos períodicos asociados con las inversiones de bonos. "Si los bonos a 10 años del Tesoro Nacional tienen una renta de 66 puntos de base (0.66%), esto no es una ganancia de menor riesgo sino más bien un riesgo con menor ganancia", evaluó Wyett.

Inversiones en acciones

Históricamente, la caída de los bonos genera una suba en la compra de acciones, ya que los inversores siempre buscan activos que generen mejores ganancias. Asimismo, las tasas de crecimiento de la compañía tienden a beneficiarse en gran medida de las reducciones de tasas de interés de inversiones, comentó Wyett.

La gran demanda de acciones con pago de dividendos, que los inversores suelen elegir cuando caen los bonos, han aumentado aún más este año. Dada la rápida escalada de las acciones durante el verano, Wyett advirtió que la falta de ganancias proporcionales en las ganancias corporativas incorpora un nuevo espectro de riesgos.

Cómo llegamos hasta aquí

A principios de 2020, la economía de Estados Unidos se encontraba bastante estable, con expectativas de crecimiento continuo, si bien más lento de lo que algunos sectores preferirían, y con un aumento en las ganancias corporativas. Las tres reducciones en las tasas de interés de la Reserva Federal en 2019 aumentaron el optimismo en cuanto a una mayor expansión económica de 10 años.

"Podría decirse que en enero de este año la perspectiva general era bastante positiva", afirmó Wyett. "Por supuesto que siempre hay riesgos y nos preguntábamos hasta cuándo duraría esta expansión que surgió de la recesión de 2009 pero, en general, nada indicaba de que la economía estuviera camino a una recesión".

Con el COVID-19, todo eso cambió.

En marzo, con el cierre forzoso y abrupto de una gran mayoría de comercios esenciales al inicio de la pandemia, los mercados financieros de los Estados Unidos cayeron en picada. Los valores de todo tipo de inversiones fuera de los bonos del Tesoro Nacional se desplomaron, millones de personas quedaron sin trabajo y la economía se redujo en un 32.9% el segundo trimestre.

"El nivel de incertidumbre que generó la pandemia no tiene precedentes en la historia, al igual que la manera en la que reaccionó la población", comentó Wyett. "En respuesta, la Reserva Federal y el Congreso actuaron rápidamente para acortar la brecha y disminuir el impacto de la crisis económica lo más posible, dentro de lo malo que podría haber sido si no actuaban con la agilidad que lo hicieron".

El Congreso aprobó la Ley de Ayuda, Alivio y Seguridad Económica, o Ley CARES, mediante la cual se garantizó un subsidio directo a empresas, trabajadores y familias. Asimismo, la Reserva Federal bajó su tasa de interés de préstamos a casi el 0%.

Luego, para garantizar que esas tasas tan bajas lleguen a los prestatarios, se emitió un programa de compra de bonos diseñado para apoyar a un grupo de emisores de bonos.

"La Reserva Federal cuenta con muchas herramientas para estimular la actividad económica", aseguró Wyett. "Sin embargo, la política monetaria puede ser un instrumento clave en algunas ocasiones y en otras, un golpe duro. Bajar las tasas de interés al 0% es un golpe bastante duro".

Es decir, la Reserva Federal controla el suministro de dinero en los Estados Unidos. Establecer tasas de interés de préstamos en un 0% implica que los bancos y otras instituciones financieras puedan tomar dinero prestado de la Reserva casi sin costo.

Un freno en las expectativas

Al abrir explícitamente su juego económico para los próximos tres años, la Reserva le ofreció a prestatarios e inversores una rara sensación de seguridad acerca de las perspectivas a corto plazo en cuanto a las tasas de interés. No obstante, es fundamental tener en cuenta tanto los riesgos potenciales como los beneficios posibles.

"Comprender su situación financiera y las áreas que necesitan ser reevaluadas en miras a una política de cambios en las tasas de interés es clave para encaminar sus finanzas", aseguró Grauer.

"Como resultado del mercado expansionario más grande de la historia, esta recesión y reacción abrupta por parte de la Reserva Federal tomó por sorpresa a muchos inversores improvisados. Ahora más que nunca es urgente una planificación financiera realista para poder obtener resultados exitosos".