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La industria del cuidado de la salud en apuros

Los centros médicos se ven afectados en términos financieros porque los pacientes cancelan sus citas por miedo al COVID-19.

Por Megan Ryan | 5 de junio de 2020

Salas de espera vacías

Una de las consecuencias impensadas del distanciamiento social impuesto para detener la propagación del coronavirus es que las personas se rehúsan a regresar al consultorio médico para recibir cuidados no relacionados con el COVID-19.

A esto se lo llama distanciamiento médico.

"Quizás no sea algo intuitivo pensar que los centros médicos y los hospitales atravesarían dificultades en medio de una pandemia", dijo Jim Conley, gerente de Banca para médicos y consultorios médicos de BOK Financial en Colorado. "Pero con la postergación de las cirugías optativas, el cierre de los consultorios médicos y el nerviosismo de las personas que temen enfermarse, la circulación de pacientes en los centros médicos ha disminuido significativamente en los últimos meses".

Si bien los consultorios de especialistas, las clínicas de prácticas odontológicas y especialidades médicas comienzan a retomar la atención de pacientes para citas de control anual, procedimientos optativos y problemas médicos no relacionados con el COVID-19, lo cierto es que están recibiendo muchas cancelaciones y postergaciones.

"Aunque en este momento la mayoría de los centros han retomado la atención por completo, los pacientes se rehúsan a asistir a sus citas de cuidado de la salud porque las perciben como peligrosas", indicó Teresa Lanham, gerente de Banca para médicos y centros médicos de BOK Financial en Arizona. "Aun cuando los centros médicos están abiertos para atender cualquier demanda, no las están recibiendo actualmente".

"El distanciamiento médico evita que los pacientes reciban los cuidados necesarios para preservar su estado de salud y bienestar", dijo Brenda Hulbert, CEO desde hace muchos años de South Denver Cardiology Associates. "Vemos que cuando finalmente buscan atención, los pacientes están más enfermos de lo común. Como consecuencia de esto, en algunos casos ponen en riesgo su vida o su calidad de vida".

Al igual que muchos otros profesionales médicos, ella enfatizó que el riesgo de no buscar atención médica apropiada en el momento oportuno es mucho mayor que la exposición al COVID-19.

"Todos los proveedores de cuidado de la salud le dan prioridad a la seguridad de los pacientes y, por ello, han implementado estrictas medidas para evitar la transmisión del virus", agregó Hulbert.

El cuidado de la salud sufre un revés financiero

The Washington Post informa que el gasto en cuidados de la salud disminuyó un 18% en el primer trimestre del año mientras el COVID-19 aumentaba sus cifras en los EE. UU. El producto bruto interno sufrió el peor descenso desde la Gran Recesión en el primer trimestre, con una caída del 4.8%. Se espera que el segundo trimestre sea significativamente peor, con una caída proyectada del 37.9%.

La industria médica no es inmune a este revés. El Departamento de Trabajo ha informado que la economía perdió alrededor de 1.4 millones de empleos en el sector del cuidado de la salud solo en abril.

Los hospitales y otros centros médicos han cesanteado a sus empleados porque no son necesarios. La ironía de no contar con suficientes pacientes para que el personal médico se mantenga ocupado en medio de una pandemia global está más que vigente.

"Actualmente experimentamos el descenso productivo más grande en la historia de Estados Unidos", dijo Conley. "Muchos de nuestros clientes trabajan con solo el 30% al 40% del volumen de pacientes que atienden habitualmente".

Las adaptaciones conllevan mayores gastos

Los centros de prácticas médicas están haciendo un gran esfuerzo en medio de los desafíos financieros que acarreó la falta de visitas de pacientes, a la vez que intentan equilibrar la acumulación de costos con las bajas ganancias por disminución de pacientes.

Además de la obligación de usar mascarillas, garantizar equipos de protección personal (PPE, en inglés) suficientes para todos los empleados y aplicar el distanciamiento social a la hora de tratar a los pacientes, los centros deben encontrar la manera de crear espacio suficiente en salas de espera pequeñas, al limitar la cantidad de personas que pueden permanecer en una sala de tratamiento y aumentar los procesos de desinfección.

"Por su naturaleza, el cuidado de la salud se basa en el contacto cercano entre las personas", indicó Lanham. "Adaptar los espacios físicos y todos los procesos para aumentar el espacio libre entre las personas es un desafío importante que conlleva grandes costos para nuestros clientes".

Hubert mencionó la lista de nuevos requisitos a los que se está adaptando su centro cardiológico. "Separar a los pacientes en el espacio no siempre es una tarea fácil y si bien las mascarillas son una necesidad, disminuyen el contacto "humano" propio del cuidado de la salud", indicó. Además, no debemos olvidar el gasto adicional que generan la instalación de mamparas, la compra de gran cantidad de PPE y la contratación de un servicio de limpieza "de conserjería" para sanitizar los espacios ocupados por pacientes de forma continua.

La telemedicina acorta las distancias

Uno de los puntos positivos que resultaron de la abrupta propagación de la pandemia fue la incorporación de la telemedicina.

"Por el momento, hemos tenido que suspender algunos programas y entendemos que poder retomar otros será un proceso lento", agregó Hulbert. "Sin embargo, la rápida implementación de la telemedicina fue un aprendizaje colectivo y, ahora en la medida que vamos recuperándonos, debemos considerar muchos cambios".

Cibkey mencionó que ya se hablaba de telemedicina hace 30 años cuando trabajaba en administración hospitalaria. "Ha sido un objetivo desde hace mucho tiempo, pero esta pandemia ha puesto a la telemedicina en el centro de la escena y creo que va a continuar siendo así", dijo.

Si bien la telemedicina fue ganando popularidad desde antes de la pandemia, no todas las especialidades la habían adoptado. Algunas de ellas dependen mucho del diagnóstico y es posible que una interacción virtual no funcione, aunque ciertos procesos se pueden adaptar a un sistema en línea. La telemedicina es más apropiada para determinadas especialidades, mientras que para otras es un verdadero éxito.

"Al igual que en todas las industrias, los proveedores de cuidados de la salud están en el frente de batalla, buscando nuevas maneras de llevar adelante sus negocios", declaró Lanham. "A corto plazo será más costoso para los centros médicos poder desenvolverse comercialmente, y quizás también a largo plazo, puesto que deberán enfocarse en la seguridad del personal, los pacientes y los cuidadores".

"La adaptación a la telemedicina requerirá una inversión en tecnología para muchos centros", dijo Conley.

"La telemedicina será parte del futuro de la medicina", agregó. "En un mundo con menos socialización, este es el lugar de encuentro. Hay muchos grupos empresariales en este ámbito y la pandemia les permitirá prosperar en la medida que la telemedicina vaya ganando un lugar más relevante en la industria del cuidado de la salud".